domingo, 16 de abril de 2017

JOE NOMOLA,



Esta es la película que un colegio de Granada hizo sobre Joe Nomola.
A mí me pareció genial. Me pidieron un guión original y se me ocurrió localizarla" en Granada. Allí viajó el inefable detective con su ayudante Ricky Capuccini.
El secuestro de una maestra es el misterio que tuvieron que resolver.
Los interpretes geniales. Y eso que son chavales de 4º de Primaria.
El maestro, Jose que les dirigió un crack.

JOE NOMOLA LA PELÍCULA.


Por otra parte, en este Blog "Actiludis" podéis encontrar las aventuras completas del inspector más cutre de la historia detectivesca.
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lunes, 27 de marzo de 2017

ESO ES TODO



Llego por la mañana temprano a la D.A.T. Consejería de Educación, Sección Registros.
Me acerco a la mujer que está en el mostrador de información y le susurro:
-Por favor, ¿Para entregar los papeles de la jubilación?
La funcionaria en voz alta se dirige a su compañera del mostrador de enfrente,
-Mercedes,¿tienes tú ahí solicitudes de jubilación para este señor?
Ahora la cola formada frente al mostrador se vuelve a mirarme con cierta conmiseración.
Sí, soy yo, un señor que quiere jubilarse. 
Por primera vez en mi vida. Soy un protojubilado, con mi carpetilla bajo el brazo.
Miro la solicitud. Tres hojas a doble cara que me interrogan sobre la naturaleza de mi solicitud: ¿Es una jubilación forzosa? ¿voluntaria? ¿parcial? ¿Irremediable? ¿fatal?
Comienzo a rellenar datos sobre las casillas. Son once. ¿Empiezo por la izquierda o por la derecha? ¿Me sobrarán dígitos? ¿Me faltarán casillas?
¿A qué cuerpo pertenece? ¿Me pertenece aún mi cuerpo?
Que si aporto fe de vida laboral...¿Fe en la vida? ¿Es la vida laboral, vida?
Son la nueve de la mañana. Afuera llueve. Aquí dentro también llueve sobre mi corazón, como dijera el poeta. No, es que estoy sudando. He perdido la práctica en rellenar estos formularios.
Aquellas largas hojas de servicio donde debía escribir todos los pueblos de la provincia de Madrid.Los meses, los años, los trabajos y los días.
"Solicita a efectos de 1 de septiembre del corriente. Firmado en Alcalá de Henares a tal y tal...."
Ya no hay vuelta atrás. La sentencia está echada. La lenta pero inexorable maquinaria de la administración se ha puesto en marcha y no se parará.
Entrego los documentos con miedo, con aprensión.¿Lo habré hecho bien? La funcionaria del registro es amable sonríe y mete los papeles por una ranura que se los traga.
¿Los triturará?
-Los estoy digitalizando y se los devuelvo. Aquí ya no nos quedamos con papeles.
¿Mi vida digitalizada?. Treinta y cinco años en apenas 20 Kb.
-¿Ya esta todo?- Pregunto tragando saliva.
-Sí, ya le contestarán.Eso es todo.
¿Eso es todo? Suena fatal. Suena a definitivo.
Se acabaron los traslados, los viajes de aquí a allá en trenes, carreteras.No más  destinos. Se acabaron los trienios, los sexenios. Entramos en el tiempo continuo.
Salgo fuera. Quizá no vuelva más a aquí. Bueno la verdad es que hay muchos sitios a los que ya no volveré más.
Deja de llover. En una acacia  canta un pájaro como si frotara dos laminillas metálicas.
Sale el sol entre dos nubes que se retiran,también de puro grises, de puro viejas.
Eso es todo, amigos. 

jueves, 9 de marzo de 2017

INVIERNO





Este largo invierno
que nieva los almendros
que pone gris al sol
y a las nubes viejas.
¿Cuándo te irás
 y volverán los jilgueros
de corazón alegre
a cantar entre las ramas?

Este largo invierno
que no acaba nunca,
invierno de toses y bufandas
de fiebres y camas arrugadas...
con ese viento frío
preludio de la noche.

¿Cuándo, por fin, harás
el milagro de encender
las amapolas?

Invierno de mi vida 
que llegas lentamente
para no marcharte ya.

Al menos deja que
la nieve que cayó
sobre nuestras cabezas
nos traiga el breve resplandor
que alegra la cumbre
en la montaña.


Marzo ,2.017.

sábado, 25 de febrero de 2017

CAFÉ




Dicen que en el siglo XVII Londres se llenó de cafeterías. Funcionaban como los fumaderos de opio. Allí, los burgueses se tomaban treinta o cuarenta tazas de café de una sentada. Habían descubierto la euforia efímera de  la cafeína. Quizá también era una forma de soportar las miasmas pestilentes que emanaban del río Támesis.
Posteriormente alguna de estas cafeterías se transformaron en los primeros corros de transacción de valores mercantiles que darían lugar a la Bolsa Londinense. Todo acaba por corromperse finalmente.
Desde entonces en todo el mundo se abrirían grandes cafés burgueses, cafés de artistas, cafés de conspiradores, como el New york café de Budapest, la Confitería Colombo de Río de Janeiro, el Café Central de Viena, El Tortoni de Buenos Aires, Les deux Magots de París,A Brasileira de Lisboa,  la Maison Bertaux de Londres,El Café Imperial de Praga o el Café Einstein de Berlín.
No hay película o novela donde no aparezca una escena con taza de café: un vaquero apurando su pocillo de hojalata en plena noche mientras oye crepitar la hoguera, a la espera de un ataque sioux, o ese espía del KGB esperando una cita en la terraza de una brasserie parisina. Una camarera de cabello oxigenado ofreciendo una taza más a un oscuro gánster en un bar de carretera…
Madrid tuvo también una época dorada de cafeterías con aromas de café: Manila, California, Nebraska,Riofrío,Somosierra, De Torres…Lugares donde se mezclaba el olor a la mantequilla de la tostada con el café recién molido. Café servido en taza de loza y no en esos vasos de caña para mojar porras en que se sirve  hoy el café en todas partes.
El café ha tenido siempre un precio popular,dentro de lo que cabe. Yo tomaba café muchos sábados en la cafetería De Torres de la plaza de Ventas, frente a la plaza de toros. Allí unos camareros con botones dorados y galones de húsar polaco esperaban a los clientes, fajados con grandes e inmaculados delantales blancos.
La primera vez que me atreví a entrar,no tendría más de quince años, el camarero alto y calvo me miró con extrañeza y algo de displicencia.
-¿Qué va a ser?
-Un café cortado.
-¡Qué buen café!- comenté sin poder reprimirme.
Desde entonces siempre que me veía entrar me arrimaba un platillo de borde dorado y me servía mi café  con su cerquillo color canela, humeante y aromático.
Ya no existe esa cafetería que ocupa un desairado comercio de la cadena DIA.
Un buen café caliente, nunca templado, es un pequeño espacio de tiempo robado a la felicidad. Tan breve como esta, tan simple como ella.
Al salir de aquel pequeño templo laico que era la cafetería uno se subía el cuello del abrigo y se fumaba un cigarro camino de cualquier sitio. La euforia efímera de la cafeína hacía su efecto y esa mierda de día era un poco menos mierda.
Cuando a uno le da la tontería de pensar en qué será eso de la inmortalidad siempre acaba llegando a la misma conclusión: ¡qué insoportable coñazo!

Pero, eso sí; sería agradable poder volver del otro lado, de vez en cuando, para tomarse una taza de café.

jueves, 26 de enero de 2017

¿NOS PAGAN POR ENSEÑAR O POR AGUANTAR?

Seguramente algunos de vosotros habréis leído la carta que una profesora andaluza escribe a su claustro.
Ella en realidad la llama arenga, en la que carga contra la mala educación de los alumnos y el exceso de proteccionismo de los padres.
Es un discurso cargado de amargura, de un dolor sentido y sincero.
( ver aquí).
Creo comprender su estado de ánimo pues uno, después de tantos años de docencia, ha  pasado ya por algún que otro calvario, por los áridos desiertos de la decepción y la incomprensión.
Sin embargo me preocupa que la amplia difusión que ha tenido esta diatriba,este grito de indignación, se convierta una vez más en bandera de confrontación, de llamada al combate ( eso significa la palabra arenga), y todo ello partiendo de un planteamiento que no por sincero y comprensible tiene que ser totalmente acertado.
Hay un párrafo clave en dicha disertación que dice :" A mi me pagan por enseñar no por aguantar" Incluso en su último párrafo termina diciendo " A mí me gusta enseñar y trasmitir".
Aquí, es donde yo quisiera que reflexionáramos, al menos los que nos dedicamos y vivimos de esta profesión.
Me pagan para enseñar, no para aguantar...
Pero cuando una maestra recibe a un niño por la mañana con una tremenda rabieta porque no quiere separarse de su madre y le tira los juguetes al suelo o a la cara...¿Le pagan por enseñar o por aguantar?
Cuando un niño se duerme en clase  porque tiene sueño o no ha desayunado?..A ese maestro ¿le pagan por enseñar o por aguantar?
Cuándo tenemos que separar a dos "pandilleros" de ocho años que se lían a puñetazos por un gol que no ha sido y aún nos llevamos una patada en la espinilla , ¿Nos pagan por enseñar o por aguantar?
Creo que nadie pondrá en duda que un profesor tiene que tratar de consolar a un niño enrabietado de cuatro años, que tiene que hacer cualquier cosa para que un niño no pase hambre o sueño o que no rompa la nariz a otro..Entonces ¿Nos pagan por enseñar o por aguantar?
Corre también por la red una frase afortunada que dice algo así como " A la escuela se viene a aprender, la educación se trae de casa".
No dudo que la intención con que se dice sea buena y plausible.Efectivamente los modales se deben aprender en la familia. Pero si la pensamos bien es un profundo error.
Casi nadie viene a la escuela educado. Por suerte o por desgracia, no estoy muy seguro. Es más, la escuela es la única posibilidad que algunos niños y jóvenes van a tener de encontrarse con ella. Con la educación.
Es verdad que las escuelas, los institutos no pueden hacer milagros. Que no pueden suplir a los padres, pero puede que sean el último reducto donde estos chicos encuentren una referencia de los que es ser justo, ser comprensivo y no complaciente, ser tan estricto como afectuoso, ser tan enérgico como flexible.
El adolescente en su instituto no lloriquea, no tiene rabietas sino que interrumpe, molesta, provoca..Pero suele hacerlo por la misma razón que su hermano pequeño de la escuela infantil: porque reclama atención, se siente desorientado, en guerra total y busca en el aula lo que nadie le da en casa o en el barrio. Alguien dijo que todos queremos ser admirados, y si no temidos, y si no odiados, pero nunca ignorados.
Eso es lo que hacen los alumnos de esa profesora andaluza, a la que mando un abrazo, porque sé la gran desolación que debe sentir cuando dice que al entrar en clase es "como si entrara el aire por la ventana".
¡Qué dura es esta profesión , a veces, muchas veces!Por eso necesita estar permanentemente en revisión, en crisis, replanteándose las certezas,recogiendo esos retos que nos hacen tirar la toalla.
Yo le diría a esta compañera que hiciera como hace la profesora de Infantil cuando para la clase y les explica a todos que este niño llora por algún motivo y que eso nos importa a todos.
Parar la clase. Paremos , si es preciso, el teorema de Pitágoras,las subordinadas de relativo,las rocas metamórficas, porque, en definitiva nos pagan para...educar y sí, eso requiere aguantar, sin renunciar nunca a nuestra dignidad, requiere comprender lo incomprensible. Apartar el programa en un rincón de la mesa,por un momento, para hablar, para escuchar, para enfrentar problemas  que no se resuelven con la ecuación de segundo grado, es más que a veces no se resuelven, pero que si no lo intentamos nosotros, es muy probable que nadie lo haga.
Ser profesor viejo no tiene muchas ventajas.Bueno, quizá una: entras en la "ley de la relatividad".
Aprendes que, como decían en aquella película "Amanece que no es poco", todos somos contingentes.
Que aquel tema que queríamos impartir tan bonito, que es tan importante y a nosotros nos gusta tanto, a nuestro alumnos les importa un carajo. Es así,es la ley de la relatividad.
Que ese padre que pasa de sus hijos más que de comer hierba te exige a ti que hagas lo que él no ha hecho en su vida. Sí, la ley de la relatividad. Que no tenemos para comer pero tenemos un ipad... la ley de la relatividad...
Pero en esa ley (que Einstein me perdone) el espacio y el tiempo juegan a nuestro favor. Al final a todos nos pone en nuestro sitio.Sí, amiga,nuestros alumnos no tendrán el más mínimo recuerdo de las "Coplas a la muerte de su padre" que a ti y a mi nos emocionan, pero no olvidarán nunca el día que paraste la clase para explicar que aquel alumno que fue expulsado por dar una patada a la papelera e insultar al profesor, como Jorge Manrique lloraba la muerte de su padre.


sábado, 21 de enero de 2017

LOS PROFES DE LA E.G.B.




 Se van.
Recogen sus cosas de la clase en una cartera,apagan la luz y se van.
Llegaron en los ochenta. Con sus gafas de pasta,su barba, sus pantalones de pana, sus faldas demasiado largas o demasiado cortas.
Llegaron a centenares, llenando colegios hechos a toda prisa a los que pusieron nombre de poetas o de viejos pedagogos proscritos.
Sabían poco o muy poco pero llegaron con una inmensa sed de aprender a enseñar.
Pintaron los muros grises de las escuelas con dibujos infantiles.
Querían cambiar el mundo con papel continuo,unos pinceles y unos botes de témpera.
Aprendieron en las escuela de verano a bailar, a tocar el pandero,a hacer pasta de papel o a conocer el nombre de los árboles y de los pájaros.
Se contagiaban unos a otros su ignorancia y la urgencia de cambiar una España aún demasiado sucia, demasiado triste.
Se quitaron el don para tutearse con la gente. Ahora los maestros eran solo Jesús, Joaquín,Paloma, Javier ,Nieves,Isidoro o Fernando.
Llenaron las bibliotecas de libros y de algún lector. La literatura infantil y juvenil se puso de moda y empezó a ser algo más que Julio Verne o  Salgari.
Aquellos profes volvieron a sacar a los chicos al campo, a ver las montañas, los ríos, más allá de los Atlas.
También a las calles de los barrios rescatando los carnavales, con ropas viejas y cabezudos de cartón.
Con sus propios errores y con los ajenos fueron perdiendo  por el camino sus utopías. No todas.Quizá la mayoría.
Soportaron el capricho y la estupidez de los políticos y legisladores.Protestaron a veces. Poco, no lo suficiente. No les escucharon nunca.
De progres e ilustrados pasaron a ser analfabetos digitales. Pero todo se aprende si se quiere. Mal, pero se aprende.
Y -como dice la canción- el tiempo pasa y nos vamos haciendo viejos. Menos para los alumnos. Ellos los siguen viendo como siempre, aunque tenga la misma edad que sus abuelos.
Cada año en el colegio se jubila uno o dos y deja la escuela en esos días azules, con ese sol de la infancia.
Sus primeros alumnos tienen ya cuarenta años o casi. Son los famosos millennials .Algunos son parados o médicos, enfermeros, abogadas, taxistas incluso algún profesor. Son el resultado de años de trabajo sin ver nunca el fin ni el principio.
No todo fue inútil. Los hay generosos, con talento y un punto de rebeldía.Viven en España y algunos-demasiados- también en el extranjero.
Puede que paseen más por internet que por la calle.Tal vez alguno dejó colgado los estudios y el futuro y se mire las manos vacías. Eso, amigo, no se aprende en la escuela, por desgracia.
Pero sobrevivieron a la EGB, al viaje de fin de curso a Mallorca, a los amores y desamores, a la desilusión y ahora a la crisis económica.
La mayoría rechazan la idea de que nada cambiará. Lo aprendieron coloreando con plastidecor y rotuladores Carioca ,oyendo las viejas canciones que hablaban de que los piratas pueden ser honrados y los príncipes, malos.Que a los lobitos buenos les maltraban los corderos, y por eso, ellos no quieren ser ni corderos ni borregos.
Se van los profes de la EGB con el pelo gris o sin pelo. Pero se van contentos. Hicieron lo que pudieron. Más o menos. Así que se sienten pagados cuando les reconoce por la calle la sonrisa tímida de una exalumna o  reciben el abrazo de un muchachote con entradas que quizá se llame Sergio ¿o era Iván?
Entonces , nuestro corazón se alegra. Luego  recogemos nuestras cosas y decimos, diremos adiós.
Felipe Gutiérrez. Profesor de EGB.